Córrele

Correle

¡Córrele!

Escrito por Eny Ramírez

Despiertas, satisfecho porque sabes que el servicio de anoche fue excelente, el equipo estaba contento, tú estabas emocionado y sobre todo sabes que los comensales quedaron enamorados de tu cocina, así que sabes que hoy tendrás aún más gente en tu restaurante.

Haces tus actividades y te alistas para ir a “romperla” en la cocina, tu celular vibra, de seguro es una notificación de Facebook, así que lo ignoras, vibra de nuevo: “Otro meme de lo que callamos los cocineros”, piensas, pero después de ese mensaje empieza a vibrar como desesperado tu celular, caes en cuenta que estamos casi a finales de mes y ¿qué crees? No ha llegado el auditor…
Antes de ver tu celular, cierras los ojos y piensas “Hola Dios, soy yo de nuevo” Desbloqueas, abres WhatsApp…

Lo bueno: Si hay memes.

Lo malo: ¡LLEGÓ AUDITORÍA!

Lo peor: El chef ejecutivo te escribió “¡Córrele!, Hay auditoría”

Inhalas, exhalas… Ya está, ya llegaste, directo a tu cocina a corroborar que todo, TODO esté en orden, aunque también debes de cuidar tu aspecto, sabes que eso en una escapada al baño lo puedes hacer, sin embargo, es prioridad revisar que todo esté bajo control, lanzas preguntas al aire: ¿Detectan algún mal olor?, ¿todos los productos cuentan con el etiquetado de uso diario?, ¿todos traen red en su cabeza?, ¿uñas cortas?, están llegando proteínas ¿se está etiquetando de manera correcta antes de meter a la cámara fría?…
Algo te detiene en tus preguntas: La cámara fría.

En la auditoria pasada tuviste problemas ahí debido a que no estaba etiquetado, o bueno, si estaba “marcado”, pero no seguían las normas, y lo peor es que alguien tuvo la genial idea de comprar etiquetas de papel y obviamente no soportó el contacto con las bajas temperaturas, ni se adhería de manera correcta.

Confías que todo en tu cocina se encuentra limpio, con procesos bien definidos y sobre todo con las instalaciones aptas para manejar y preparar alimentos, siempre has tenido mucho cuidado con ello y nunca has querido que tus comensales se enfermen, aparte que agiliza mucho la operación, así que no hay de qué preocuparse.

Te diriges a la cámara fría…

Observas que el equipo de almacén está pesando y etiquetando, como siempre con unas etiquetas blancas, “¿qué no aprendieron nada en la auditoría pasada?” piensas en seguida, “el papel no soportó para nada las bajas temperaturas y si lo resistiera si se descongela tampoco resistirá la humedad”, empiezas a regañar a un chico que está en la báscula y se acerca su jefe: “Chef, estas etiquetas son especiales”, imaginas que pusiste una cara de “¿Qué?”, ya que te sonríe y te explica: “Estas etiquetas son de un material especial, cuentan con un adhesivo resistente a las bajas temperaturas y a la humedad, mire”, señala el pedido de ayer, “No se ha despegado y lo mejor es que seguimos usando la báscula que ya tenemos, sale con el pesaje, el nombre de la proteína y la fecha que nosotros estamos pesando, una maravilla, solo ponemos la etiqueta, se imprime y listo”, te disculpas por el regaño.

Apenado y sorprendido por qué están usando ese material, te acercas a ver tu cámara fría, notas que todo está con una etiqueta, unas con el color según la proteína y otras tienen las tres proteínas en una, todo se encuentra identificado: el producto, proveedor, fecha y hora de entrada, peso, lote, caducidad y folio, al parecer tiene buena adherencia ya que no se despega por más que estés haciendo el intento, al parecer esta etiqueta ayuda muchísimo a la estandarización de los insumos. 

“Chef, aquí está el auditor.” 

De nuevo, inhalas y exhalas, por lo visto todo está en orden en tu cocina. La auditoría sigue su flujo habitual, todo se encuentra en orden, ha sido un gran día, pero te quedas con la duda ¿Cómo fue que llegaron esas etiquetas y por qué no llegaron antes?

Vas a hablar con tu chef ejecutivo y él te comenta que después de la auditoría pasada, habló con el responsable de compras y le pidió que consiguiera etiquetas para congelados, y que estuvieran elaborados con materiales certificados por FDA para contacto indirecto con alimentos avalados por COFEPRIS. 

Piensas para tus adentros “Parece que ahora si se están poniendo las pilas los de compras, les llevaré un postre”

¿Quisieras también conocer estás etiquetas?
¡Nosotros las tenemos!

Scroll to Top